Pamela Calbete
Pamela Calbete

Asesora de Becas

«Obtén Altos Porcentajes de Beca.»

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En el mundo de las organizaciones modernas, se considera que un líder de equipo debe contar con unas competencias hoy identificadas como habilidades claves en la gestión de proyectos (project management skills), indispensables para conducir al grupo hacia sus objetivos. Éstas abarcan dos aspectos generales del gestor: la gestión emocional (lo comunicacional, lo motivacional y la cohesión del grupo) y el dominio de las nuevas tecnologías.

Los expertos señalan siete competencias claves en la gestión de proyectos.

Liderazgo:

Es la principal capacidad, dado que se debe conducir al equipo hacia sus objetivos. El buen líder es reconocido como tal; su habilidad principal es establecer una buena comunicación, sabiendo escuchar y generando confianza. Su capacidad de empatía le permite generar motivación, gestionar las emociones y producir cohesión grupal. No compite con las habilidades de los otros, sino que promueve el desarrollo individual de sus integrantes de grupo y sabe resolver conflictos. El autoconocimiento es esencial, conoce sus puntos fuertes y débiles, haciéndolos funcionales a su liderazgo.

Capacidad de Planificación:

Sin un buen plan no se alcanzan los objetivos. La planificación implica la capacidad de establecer etapas, que se cumplen en un orden y tiempos determinados. Debe agregarse la capacidad de monitorear este desarrollo, para corregir lo que se sale de curso y favorecer lo que apura el avance.

Identificar riesgos y problemas:

Ligado a lo último, está la capacidad para saber adelantarse a posibles escenarios y, junto a ello, la de preparar respuestas eficaces.

Saber comunicar:

La buena comunicación implica hacerse entender y poder comprender lo que los otros dicen. El project manager, además, tiene conocimientos sobre recursos tecnológicos que favorecen la comunicación y se vale de ellos.

Gestionar bien el tiempo:

El buen gestor evita el exceso de reuniones largas. Sabe discriminar entre teorización sobre cosas no probadas aún y evaluación de actividades ya realizadas; aunque considera importante el análisis de datos, pone límite a las largas discusiones que giran sobre sí mismas. También es eficiente en la gestión de su tiempo personal.

Saber negociar:

Ser buen negociador implica saber cuáles son los puntos claves de la negociación, tener la capacidad de ponerse en el lugar del otro, que le permite elaborar objetivos comunes, usándolos como base para establecer acuerdos.

Tener conocimiento técnico:

La experiencia es fundamental en lo que compete a las habilidades anteriores. A ella, el project manager suma su formación especializada; el conocimiento específico sobre el mercado y la organización en los que está contextualizado y sobre cada parte del proyecto que dirige, ensanchan su capacidad de intervenir eficientemente donde sea necesario.

Resumiendo, el buen project manager es la suma de experiencia más talento para liderar, planificar, comunicar, negociar y dirigir el proyecto.

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